martes, 18 de octubre de 2011
Un vistazo al iCloud de Apple
| STATE OF THE ARTUn vistazo al iCloud de Apple |
17 Oct. 11
El miércoles, iCloud cobró vida.
Este nuevo servicio es la más reciente encarnación de lo que ha sido llamado iTools, luego .Mac y, finalmente, MobileMe.
Hay tres buenas noticias relativas al iCloud.
Primero, es gratuito (MobileMe costaba 100 dólares anuales).
Segundo, hace más que este último.
Tercero, es sólido. Como una roca. Sería comprensible que quisiera evitarlo; mucha gente recuerda la pérdida de datos y demás traspiés de MobileMe en sus inicios pero, esta vez, parece que Apple dio en el clavo.
¿Qué es entonces iCloud?
· Un servicio de sincronización: Mantiene su agenda, lista de contactos y demás documentos actualizados e idénticos en todos sus dispositivos: Macs, PCs, iPhones, iPads, iPods Touch. En otras palabras, más o menos lo que hacía MobileMe.
Es sumamente práctico. Modifique, agregue o borre una cita o la dirección de un contacto en uno de sus dispositivos y el cambio se refleja instantánea, inalámbrica y automáticamente en todos los demás.
iCloud también incluye una cuenta de correo electrónico gratuita con terminación @me.com. Igual aquí: borre un mensaje en uno de los dispositivos y lo hallará en la carpeta Elementos Eliminados en otro. Si envía un mensaje desde su iPad, lo encontrará en la carpeta de Elementos Enviados de su Mac. Y así sucesivamente.
Algunos programas están disponibles para más de una máquina, entre ellos la suite iWork de Apple (Numbers, Pages, Keynote). Esos programas existen para Mac, iPhone/iPod Touch e iPad. Dado lo anterior, puede crear o editar un documento en una de estas máquinas y ver maravillado cómo iCloud lo sincroniza automáticamente con sus demás dispositivos. (Bueno, más o menos: si crea o edita un documento en un iPhone/iPad/ Touch, aparecerá en el sitio iCloud.com para ser manualmente descargado por su Mac; el traslado no es automático. Similarmente, tendrá que "subir" manualmente estos archivos a iCloud.com antes de poder transferirlos a sus iDispositivos).
· Un locker en línea: Cualquier cosa que compre de Apple -música, programas televisivos, libros electrónicos y apps- se almacena en línea para ser fácilmente accesible en cualquier momento. Por ejemplo, cada vez que compra una canción o un programa de televisión en la tienda iTunes en línea, puede aparecer automáticamente en sus iDispositivos y computadoras. O puede volverlos a descargar de manera manual y gratuita en cualquier momento.
· Un "Photo Stream": Cada vez que una nueva fotografía entra en su vida -cuando capta una toma con un iPhone/iPad/ Touch, por ejemplo, o importa una desde una cámara hasta su computadora- se agrega a una carpeta especial bautizada Photo Stream (Flujo fotográfico). Es decir que aparece automáticamente en todas sus demás máquinas enlazadas con iCloud: iPhone, iPad, Touch, Mac, PC y Apple TV.
Ahora bien, su iDispositivo dista mucho de tener tanta capacidad de almacenamiento como su Mac o PC; aún no existe una iPad con 750 gigabytes de almacenamiento. Ésa es la razón por la cual, en su iDispositivo, su Photo Stream sólo consta de sus últimas mil fotos.
En un iDispositivo, una vez que llega una foto, puede copiarla a su "Rollo Fotográfico", donde queda permanentemente almacenada.
Ésta resulta ser una de las mejores características que ofrece el mundo iCloud, porque significa que no tiene que sincronizar su iPhone con un cable USB para transferir sus fotos a su computadora. Todo se hace automáticamente, de forma inalámbrica vía Wi-Fi.
También es una excelente manera de mandar fotos al revés, es decir desde su Mac o PC. Puede arrastrar las fotos deseadas a su carpeta Photo Stream y, pasmado, observar cómo aparecen en su iDispositivo.
La única cosa extraña es que, con tal de preservar su simplicidad, Apple diseñó Photo Stream para que operara de forma literal y rígida. Cada foto que entra en su flujo sanguíneo fotográfico se vuelve parte de Photo Stream. No puede escoger cuáles. Y, de forma más alarmante, no puede borrar ninguna. Todas sus fotos desastrosas, borrosas y escandalosas se vuelven parte del flujo y, por lo mismo, se propagan en todos sus dispositivos enlazados con iCloud. Mala noticia para los políticos. (Si acaso algo desafortunado entra en su propio flujo de fotos, puede visitar iCloud.com y emplear la función Reiniciar Photo Stream. Asegúrese de desactivar y reactivar también Photo Stream en cada dispositivo, para que se "percaten" de que el Photo Stream está nuevamente vacío).
Una cuenta de iCloud gratis ofrece 5 gigabytes de almacenamiento en línea. Por fortuna, cualquier cosa que uno compre de Apple como música, apps, libros y programas de televisión no cuentan para esa cantidad de 5 gigas. Ni tampoco las fotos del Photo Stream. (Puedes expandir el almacenamiento si los 5 gigas le parecen limitantes, a 2 dólares por gigabyte al año. Así que pagará 20, 40 ó 100 dólares anuales por 10, 20 ó 50 gigas extras. Se puede mejorar el almacenamiento directamente desde su iGadget o computadora.)
Esto puede sonar como muchas cosas y mucha complejidad. Y lo es. (Por supuesto, uno elige qué características quiere utilizar o puede uno ignorarlas todas y no contratarlas).
No obstante, eso no es nada comparado con la complejidad que debe haber estado involucrada en la creación de todo esto para que funcione a la perfección desde el primer día. Imagínese nada más la carga sobre los servidores de Apple cuando sus 300 millones de clientes de iGadgets y Macs descendieron al mismo tiempo en el iCloud el miércoles. (Actualización: de hecho, algunas personas sí tuvieron problemas de correo electrónico en iCloud el jueves).
Pero, en resumidas cuentas, esas nubes son nubarrones de oro. La sincronía de la agenda de contactos y el calendario es esencial. El Photo Stream es fantástico, pues nunca tiene uno que maldecir el hecho de que alguna foto estupenda esté atorada en otra máquina (aunque quisiera que hubiera una manera de borrar fotos individuales).
¿Y todo esto es gratis?
¿Qué puedo decir? Es una semana de gran éxito para Apple.
domingo, 16 de octubre de 2011
Jobs, diseño, Conaculta 10
| NOCHE Y DÍA |
15 Oct. 11
Arquitectura, implementación y realización implican las fases del diseño a decir de Frederick P. Brooks, a quien se debe el sistema operativo 360 IBM, precursor de la gran revolución del diseño digital de la segunda mitad del siglo 20, cuyo clímax es la genialidad del recién fallecido Steve Jobs. Detrás de aquello, se hallan tres conceptos: unidad, economía, claridad.
Brooks afirma en su libro The Design of Design (Wisley, 2010) que los mejores productos de diseño no sólo trabajan bien, sino que deleitan a quien los usa o experimenta, sean puentes, sonatas, circuitos, bicicletas, computadoras, iPhones o iPads. Detrás de cada uno, persiste una perspectiva de integridad y sinergia, cuya percepción inmediata es el sentido de la belleza.
La aportación de Steve Jobs fue aplicar dentro de la esfera de la vida y el ámbito cotidiano las profundas transformaciones tecnológicas y culturales de la época. Una línea de talento creativo que le une a Edison, Ford, Tesla, Brooks y algunos otros de importancia análoga.
Frente a las posibilidades materiales, para el diseñador la parte más difícil del diseño es qué diseñar. En el fondo, está la capacidad de distinguir qué, cómo, por qué, para qué.
El iPad de Steve Jobs se ha convertido en el emblema de la ultracontemporaneidad. Un artilugio o tableta cuya función comunicativa ofrece prestaciones múltiples ante sistemas y subsistemas de enlace personalizado que impactan en actividades productivas (empresariales, burocráticas, profesionales, civiles
o de consumo) y en prácticas
de ocio, entretenimiento, o prospección informativa, por ejemplo, como indicador de proveeduría de servicios. En esta línea ha prosperado el ramo de las aplicaciones.
Resulta interesante observar que, en México, el uso del iPad ha despuntado más allá de las expectativas iniciales, que estimaban como techo cerca de 150 mil unidades. Ahora se espera que el comportamiento de ventas del aparato se aproxime a aquella correlación de usos tecnológicos que apunta lo siguiente: en México hay un índice de consumo tecnológico equivalente al 10 por ciento del que acontece en Estados Unidos.
Es decir, si allá se calcula que en el segundo semestre de 2011 se venderán entre 15 y 20 millones de iPads, aquí habrá quizá cerca de un millón vendidos en un plazo próximo.
Las aplicaciones comunicativas para el iPad son una apuesta de vanguardia que, en México, apenas comienza a explorarse y, por desgracia, al menos en ciertos ámbitos institucionales, se le da una atención muy lejana respecto de la que merece. Éste es el caso de la excelente aplicación Conaculta 10, que a pesar de proponer un diseño excepcional y ofrecer servicios actualizados de información sobre la cultura mexicana, las autoridades respectivas insisten en mantenerla a la sombra mientras divulgan otros asuntos menos estratégicos. Hoy en día, plataformas como el iPad son determinantes en la confluencia global entre turismo y cultura.
Conaculta 10 ofrece de manera gratuita a los usuarios de iPad contenidos sobre entretenimiento, sensibilidad, consumo y turismo cultural, y distingue lo más creativo a través de formulaciones atrayentes en términos visuales y gráficos. Así, se considera al público como un interlocutor crítico e interactivo.
Conaculta 10 participa en cada entrega de un modelo formativo e informativo que trasciende el concepto simple de cartelera para configurar un producto cinemático y de diseño textual y visual de alta competencia y calidad. Es una lástima que, hasta el momento, sus patrocinadores institucionales mantengan tan poco interés en apreciar y divulgar la valía de Conaculta 10. Dar la espalda a lo que vale para favorecer conveniencias efímeras, es otro de los graves defectos institucionales en México.
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