martes, 13 de febrero de 2018

Misterios de la sala oscura- Julio Patán



México
Es cierto que los espacios para la crítica en general son mucho más escasos de lo que fueron, y que sin duda esto incluye a la crítica de cine, que ha perdido territorio para cedérselo a la entrevista o la crónica a menudo muy ñoñamente admirativa. Fernanda Solórzano se cuenta, brillantemente, entre quienes han defendido la trinchera en México. Lo ha hecho, desde hace ya varios años, en la revista Letras Libres, atenta al día a día del cine que podemos ver en estas tierras, el local y el foráneo. Y lo hace ahora con un libro, Misterios de la sala oscura: ensayos sobre el cine y su tiempo (Taurus), donde se revela una crítica de primera línea que es mucho más que una crítica cinematográfica.
El título es impecable, de entrada, porque el corazón del libro es efectivamente el cine en relación con su tiempo. Los protagonistas son los directores y sus películas: Spielberg y Tiburón, Bertolucci y su Último tango, Zemeckis, Coppola y El padrino, Matrix, Kubrick… De entrada, la capacidad analítica de Fernanda, su capacidad para diseccionar una película, propia de quien ejerce la crítica en publicaciones periódicas, es envidiable. Pero lo que hace diferente a este libro, la clave de su riqueza, son esas otras tres palabras del título: y su tiempo. El cine, para Fernanda, es una lente para mirar al mundo, una herramienta cultural para leer la realidad, de la misma manera que esa realidad ayuda a enriquecer su lectura del cine. Misterios… es un libro en el que el cine y quienes lo hacen dialogan de manera natural, fluida, clara, elegante, con un entorno cultural complejísimo que va del psicoanálisis a los movimientos feministas, de Tom Sawyer y El guardián entre el centeno a la contracultura, de los Rolling Stones a Marx, y de las pandillas de Mánchester en el XIX a las neoyorquinas en el XX, o sea de la Revolución Industrial a la inmigración irlandesa en Estados Unidos. La crítica, como la entiende y la practica la autora, es pues esa expresión mayor de la escritura que han reivindicado autores de otros territorios culturales, por ejemplo Christopher Domínguez.
Compren este libro, léanlo con el desorden que permite el hecho de que sea una recopilación de ensayos independientes, no un tratado, y vean o vuelvan a ver las películas que lo vertebran. Aprendan de cine. Pero no pierdan de vista que a Misterios de la sala oscura le acomoda también esa otra palabra del título: ensayos. Fernanda Solórzano es una ensayista. Una ensayista, si me permiten una referencia justa, sin adjetivos.

martes, 18 de julio de 2017

Romero, el señor de los zombis


18/07/2017 12:04 AM


México

Antes de él, los zombis se conjugaban en singular. Eran siempre el zombi, un monstruo solitario a la manera del vampiro o el de Frankenstein aunque segundón, que el cine gringo de bajo presupuesto le había robado a la religiosidad haitiana, con muchísimas libertades interpretativas. Pero George A. Romero, que se negó siempre a tomarse en serio y que no se dedicaba a cacarear la carga metafórica que tenían sus ejércitos de muertos vivientes, esa lectura social y hasta política del zombismo, entendió muchas cosas antes que la mayoría. A pesar de que en este espacio están vetados los hombres que le gustan demasiado a las mujeres, le doy la razón a Anthony Bourdain, que tuiteó con escueta brillantez: “lo cambió todo”, mérito que implica, claro, entenderlo todo.

Entendió que el cine de terror no necesita de grandes presupuestos para ser redituable; que es una inversión relativamente segura y en todo caso no muy arriesgada; que tiene aficionados de culto, de esos que nunca fallan y que garantizan el negocio. Y cambió la industria, junto a una generación de freaks notables: John Carpenter, Tobe Hooper, Wes Craven, o sea, los señores de Halloween, Masacre en Texas y Pesadilla en la calle del infierno. Jefes.

Entendió que a los zombis siempre se les mata con alguna forma de perforación que alcance al cerebro, y con eso creó una nueva adicción. Hoy, en la era de The Walking Dead, sabemos que no hay una cantidad de cráneos reventados que pueda satisfacer nuestra voracidad de yonquis, y que además esa adicción es la única adicción visual y auditiva a un tiempo: nos gusta ver el cuchillo que entra por la sien o atraviesa la córnea, pero también el sonido que produce esa herida.

Entendió, sobre todo, lo apuntado líneas arriba: que no basta con el monstruo solitario, romántico, a fin de cuentas triste, enamoradizo como Drácula o asustado como el de Mary Shelley. Que ese monstruo necesita el —va término mamón— correlato del monstruo colectivo por excelencia. Que el zombi es, sí, una gran imagen de lo que quieras: las masas alzadas y furiosas, el racismo, el fin del mundo, la alienación colectiva del capitalismo salvaje.

Entendió, pues —vean a esos antihéroes siempre arrinconados entre miles de muertos andantes—, lo que sabemos desde la tragedia griega pero se nos olvida: que estamos irremediablemente solos en un mundo de violencia colectiva descerebrada.

Se nos fue George A. Romero, el director de La noche de los muertos vivientes.

El señor de los zombis.

La vida es, ya, mucho peor.

viernes, 5 de agosto de 2016

El arte, un lugar donde el fin justifica los medios - Werner Herzog

Werner Herzog
Publicado el 31 - Mar - 2011
 
 
 
El arte, un lugar donde el fin justifica los medios
Por Alberto Delgado de Ita
El cine de Werner Herzog funciona bajo premisas maquiavélicas: las piezas cinematográficas cobran más importancia que su vida y la de sus actores. Como director enfrenta los retos de producción de manera impulsiva, arriesgada y valiente; casi del mismo modo en que sus personajes de ficción se oponen a la adversidad. Cumple con su fin de director al contar historias en las que las irracionales empresas del hombre terminan siendo sometidas por la abrumadora indiferencia de la naturaleza. Las hazañas de sus personajes articulan los anhelos de una conciencia colectiva proyectada en la pantalla. Así, quizá, narra la crónica íntima de lo que somos.
Las atmósferas de sus películas se constituyen desde la ambivalencia entre lo bello y lo terrible. Para Herzog, lo bello consiste en un velo que vuelve tolerable la miseria, el horror y el caos que se constituyen dentro del campo de lo terrible. Desde este velo se percibe una pulsión estremecedora de la que la fascinación y el misterio emergen.
En este sentido, la selva es un elemento clave en su filmografía. En Burden Of Dreams (1982), documental de Les Blank que narra el complejo rodaje deFitzcarraldo (1982), Herzog comparte su idea sobre la selva. En ella, dice, sólo ve asfixia, sobrevivencia y miseria, pero con una profunda admiración. Este ambiente mísero y vil funge como escenario en el que se desenvuelven historias en las que el hombre insólito se enfrenta a un medio insólito, creando acciones insólitas. En este filme, Fitzgerald (Klaus Kinski) está obsesionado con la construcción de un teatro de ópera en medio de la selva para que el tenor italiano, Enrico Caruso, cante en Iquitos frente a los indígenas del lugar. Para lograrlo debe hacer una fortuna en el negocio del caucho, para lo que debe conducir su enorme y pesado barco por encima de un monte. En Cerro Torre: Schrei aus Stein (Scream of Stone, 1991), Roccia (Vittorio Mezzogiorno) es un alpinista que acepta el reto de conquistar una de las montañas más difíciles del mundo. En el camino pierde a su mejor amigo y desplaza el éxito deportivo por el ascenso solitario que deviene una experiencia espiritual.
A manera de simbiosis entre el cine y su realización, Herzog posee el coraje de sus personajes. Si Fitzgerald debía atravesar un barco por la montaña en la selva amazónica en Fitzcarraldo, Herzog tuvo que arrastrar por la pendiente el barco de Fitzgerald, aún cuando un ingeniero le demostró matemáticamente la imposibilidad de su deseo. Y cuando había que filmar el ascenso de Roccia sobre “Cerro Torre”, Herzog trasladó a su equipo para filmar la escalada, rodando siempre que la cámara aguantara y que al operador no se lo llevara el viento.
Para este cineasta alemán, que creció en un pueblo de Baviera y que nunca vio televisión ni películas de niño, que realizó su primera llamada telefónica a la edad de 17 años y que hizo viajes a pie tan extremos y significativos como sus películas, la pasión debe sobreponerse a las convenciones, sin importar los medios que se deban acatar para mantener el sentido de su existencia como realizador. Por eso Herzog recurre a métodos descomunales. Por eso amenazó de muerte a Klaus Kinski, durante la realización de Aguirre, der Zorn Gottes(Aguirre, The Wrath of God, 1972) cuando quiso abandonar el rodaje, asegurándole que cuando alcanzara la curva del río tendría ocho balas en la cabeza; de esta manera encerró la histeria del peculiar actor alemán en la pantalla. Por eso hipnotizó a sus actores en Herz aus Glas (Heart of Glass, 1976). Por eso dice que es más importante tener las agallas para robarse un coche que saber analizar los filmes de Kurosawa. Por eso se robó una cámara para hacer sus películas y se comió su zapato para apoyar el primer filme de su amigo Errol Morris. 
El cine de Herzog es un medio que refiere al arte mediante la estética sublime y a la vida mediante la búsqueda tortuosa de lo ideal. Herzog como artista transita entre estos dos mundos. Su cine se deja ir por la pulsión de exceder el margen de lo ordinario, de enfrentar los límites dentro de lo posible, de arriesgarse al igual que sus personajes a lo absurdo. Sus películas recurren a figuras del conquistador conquistado. En Aguirre…, durante su expedición por el Amazonas, buscando la mítica ciudad de oro, “El Dorado”, Lope de Aguirre comete todas las bajezas de un demente soberbio. Termina solo, con su balsa encallada, rodeada por una corte de monos. De igual manera sucumben el temido supervisor de esclavos Francisco Manoel da Silva, ante la implacable Africa, en Cobra Verde (1987), Fitzgerald, ante el desorden natural, o el ambientalista Timothy Treadwell, ante sus amados osos, en Grizzly Man(2005). Este último filme, aún siendo parte de su filmografía documental, no se separa de la línea temática que atraviesa su obra.
Para Herzog, ambos, documental y ficción, caminan por los linderos de la desmesura. En La Soufrièr (1977), Herzog y dos cinematógrafos arriban a la Isla de Guadalupe después de una fuerte actividad volcánica que amenazaba con provocar la desaparición del pueblo. Los habitantes habían sido evacuados y sólo tres campesinos decidieron quedarse a esperar la muerte a las faldas del volcán. Los seis aguardan la supuesta catástrofe, pero, extrañamente, el volcán nunca estalló.
En Herzog, es indiscernible la división entre su cine documental y de ficción. Para él, su mejor documental ha sido Fitzcarraldo. Su cine documental no intenta registrar de manera objetiva la realidad para mostrar una verdad, sino que manipula, recrea y expone una verdad íntima y sincera, acompañada de reflexiones que transforman las imágenes en poesía. Si existe una distinción, recae meramente en lo formal, en la manera de contar los hechos, en los distintos formatos narrativos y en el origen de las imágenes filmadas.
Todas sus personas y personajes, parias enfermos o extraños, enanos, vampiros o retrasados mentales que ponen en jaque a la razón, juegan con los límites de lo ordinario. Todos comparten una condición sublime y una obstinación exacerbada, ya sea atravesando en barco una montaña en el Amazonas, o, como enano, intentando subir una cama para tener relaciones sexuales (Auch Zwerge haben klein angefangen, Even Dwarfs Started Small,1970). Sus filmes interrogan lo posible. Si Herzog se entrega a un tipo de realización similar a la que experimentan sus personajes, no es por salvaguardar una visión real y objetiva de los acontecimientos frente a la cámara, sino por transformar la experiencia de la película. Así desdibuja la distancia entre espectador y pantalla. Así convierte el acto de ver una película en un ritual donde la contemplación estética de lo sublime roza lo inalcanzable.

miércoles, 20 de julio de 2016

Las lecturas obligatorias para ser cineasta, según Werner Herzog

Las lecturas obligatorias para ser cineasta, según Werner Herzog

Publicado el 08 - Jul - 2016

“Leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer ... leer, leer ... leer”, dice Werner Herzog, “si tú no lees, nunca serás un director de cine”. El director de Aguirre, la ira de Dios (1972), Fitzcarraldo (1982) y Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (2009) no se ha distanciado de ese pronunciamiento; incluso, al momento de instaurar el plan de estudios para su Escuela de Cine de Rogue, que fue presentado por primera vez en 2014, el director alemán consideró de suma importancia la literatura, exigiéndole a sus estudiantes una serie de libros básicos y necesarios para cualquiera que aspire a convertirse en cineasta.

Estas son las lecturas obligatorias para los alumnos de Herzog:
-Las Geórgicas
Extenso poema de Virgilio compuesto por cuatro libros que puede definirse como un tratado de agricultura y ganadería. Virgilio hace una revisión del trabajo de la tierra, con atención a los cereales, las viñas, el ganado y las abejas. La obra ha sido definida como “un himno a la vitalidad de la naturaleza que, sin desdeñar los pequeños detalles de los seres vivientes y de las tareas del campo, se eleva hasta la contemplación de las leyes que gobiernan el mundo”.
-La breve vida feliz de Francis Macomber
El cuento de Ernest Hemingway se centra en las aventuras y peripecias que vive Francis Macomber en compañía de su esposa Margaret cuando deciden incursionar en las actividades en un safari de caza en África, que es guiado por el cazador profesional Robert Wilson.
-The Peregrine
A partir de otoño hasta la primavera, J. A. Baker se dispuso a realizar un seguimiento de las idas y venidas diarias de una pareja de halcones peregrinos a través de las tierras planas en el este de Inglaterra. Siguió las aves de manera obsesiva, observándolas en el aire y en el suelo, en busca de sus presas, haciendo una matanza, comiendo y en reposo, describiendo cada una de sus actividades con una extraordinaria fusión de precisión y poesía.
-El informe de la comisión Warren
Conocido en inglés como The President's Commission on the Assassination of President Kennedy. El informe contiene los detalles de la investigación del asesinato del presidente John F. Kennedy.
-Edda poética
Colección de poemas escritos en nórdico antiguo preservados inicialmente en el manuscrito medieval islandés conocido como Codex Regius.
-Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
Perteneciente al género conocido como “crónicas de Indias” (nombre utilizado para referirse a compilaciones de narraciones históricas, principalmente desde la perspectiva de los colonizadores españoles), la obra ofrece detalles sobre las jornadas de la conquista de México en el siglo XVI desde los ojos de un soldado español, Bernal Díaz del Castillo.
El programa de Herzog también tiene una lista de películas obligatorias:
El tesoro de Sierra Madre (Dir. John Huston, 1948)


Viva Zapata (Dir. Elia Kazan, 1952)

La batalla de Argel (Dir. Gillo Pontecorvo, 1966)

La trilogía de Apu (Dir. Satyajit Ray, 1955-1959)

¿Dónde está la casa de mi amigo? (Dir. Abbas Kiarostami, 1987)

Fuente: Open Culture

jueves, 28 de abril de 2016

60 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE







Taxi Teherán
Dir. Jafar Panahi
Irán
2015, 82 min.





25, 26 y 27 de Abril





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







La Asesina
Dir. Hou Hsiao-hsien
Taiwan-China-Hong Kong-Francia
2015, 105 min.





28, 29 y 30 de Abril





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







Mandarinas
Dir. Zaza Urushadze
Estonia-Georgia
2013, 87 min.





1, 2 y 3 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







Buey neón
Dir. Gabriel Mascaro
Brasil-Uruguay-Países Bajos
2015, 101 min.





4, 5 y 6 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







Desde allá
Dir. Lorenzo Vigas
Venezuela-México
2015, 93 min.





7, 8 y 9 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







El nuevo testamento
Dir. Jaco Van Dormael
Bélgica- Francia- Luxemburgo
2015, 113 min.





10, 11 y 12 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







Amor mío
Dir. Maïwenn
Francia
2015, 124 min.





13, 14 y 15 de Mayo





15:50, 18:00 y 20:10 hrs







Despegando a la vida
Dir. Rúnar Rúnarsson
Bélgica- Francia- Luxemburgo
2015, 113 min.





16, 17 y 18 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs







Cosmos
Dir. Andrzej Zulawski
Islandia-Dinamarca-Croacia
2015, 99 min.





19, 20 y 21 de Mayo





16:00, 18:00 y 20:00 hrs